Han pasado 10 años dese que el colombiano Christian Byfield renunció a su trabajo para recorrer el mundo y, desde entonces, ha conseguido 88 sellos en su pasaporte y una vida de ensueño que no hubiera encontrado de seguir desempeñando su carrera, en un cubículo de 2×2.
El colombiano, quien anteriormente se desempeñaba como consultor de gestión, decidió seguir el llamado de su corazón y dejar atrás la ruta que la sociedad le había marcado. «Empecé a cuestionar muchas cosas sobre la palabra éxito. Solo estaba siguiendo el camino que mi sociedad me decía que debía seguir, no el camino que mi corazón susurraba», añade.
El colombiano mencionó dos puntos cruciales que lo llevaron a tomar la decisión de renunciar a su trabajo y comenzar su viaje: el primero fue la muerte de su madre a causa de un cáncer terminal, que lo hizo replantear sus prioridades y sueños; el segundo fue un encuentro durante un viaje de negocios en el que alguien le recordó la importancia de cumplir sus propios sueños.









