La genética, más allá del metabolismo, es entender estas diferencias para abordar problemas relacionados con el peso de una forma más efectiva y personalizada. Por esta razón, la predisposición genética juega un «papel crucial» en la regulación del peso corporal.
El motivo de esto lo explica la doctora Cristina Petratti a Europa Press: «La propensión a ganar peso con mayor facilidad es el resultado de la interacción compleja entre factores genéticos, hormonales, metabólicos y comportamientos». Junto a esto, están los desequilibrios hormonales que pueden influir con facilidad para ganar peso, sostiene la experta.
Algunas personas con sobrepeso sufren alteraciones en las señales de la saciedad, debido a la difusión de la señalización cerebral, lo que conlleva que ingieran muchos más alimentos y tengan más dificultad para percibir cuando están satisfechas.
Dicho esto, llevar a cabo cualquier comida más temprano contribuye a metabolizar mejor los alimentos, y se aconseja evitar cenar demasiado tarde. «Cuando la última comida del día es muy abundante y cercana a la hora de dormir, el cuerpo tiene menos tiempo para metabolizarla antes del descanso; lo que puede contribuir a la ganancia de peso», explica Petratti.
Con información de: El Economista









