Pese a ser unas de las piedras preciosas más valoradas, el origen de los zafiros ha estado eludiendo el conocimiento de los científicos durante siglos.

Desde hace muchos años, los zafiros se extraen de depósitos volcánicos pobres en silicio, pero los minerólogos no podían determinar si se forman solo en el manto o se generan en la corteza, a medida que el magma asciende.

Los autores de un estudio publicado en la revista Contributions to Mineralogy and Petrology encontraron la respuesta a esta pregunta, desvelando que estas gemas azules pueden forjarse en el fuego de la agitación volcánica, ya que procesos extremos calientan y comprimen el óxido de aluminio dentro de la corteza hasta formar una forma cristalina llamada corindón, el principal mineral que compone los zafiros.

«Una explicación es que el zafiro de la corteza terrestre se origina a partir de sedimentos previamente arcillosos a temperaturas y presiones muy altas y los magmas ascendentes simplemente forman un ‘ascensor’ hacia la superficie para los cristales», explicó el profesor Axel Schmitt, investigador de la Universidad Curtin en Perth, Australia, citado por la Universidad de Heidelberg, en Alemania.

Como resultado, se descubrió que los zafiros se formaron en la corteza superior, pero a no más de 7 kilómetros debajo de la superficie. Por lo tanto, la mayoría de los minerales procedían del magma del manto que derretía la roca a medida que se movía.

Con información de Actualidad.RT.com

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