Desorden Público escribe una nueva historia

1994. Ese año una banda de ska con nueve años de carrera y dos discos en el mercado daba a conocer su tercer álbum, Canto popular de la vida y muerte: 17 canciones, entre ellas “Cachos de vaca”, “Tiembla”, “Danza de los esqueletos” y “Tetero de petróleo”.

Para Desorden Público, aquella banda, ese disco representó un antes y un después en su carrera. Pasaron 25 años y la agrupación ha decidido rendirle homenaje a esos temas que hoy forman parte del cancionero popular venezolano.

En aquella década, como tantas otras, el país vivía días convulsos. Rafael Caldera asumió la presidencia después de que el Congreso destituyó a Carlos Andrés Pérez, a quien acusaron de malversación de fondos del Estado.

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