Los ecuatorianos irán este domingo a las urnas para elegir a su nuevo gobernante en una crucial segunda vuelta que enfrenta a la izquierdista Luisa González, que puede ser la primera mujer en ganar unas elecciones presidenciales, y al empresario neoliberal Daniel Noboa, dos perfiles opuestos en casi todo pero que giran en un mismo círculo.

Y es que la elección del domingo parece ser una réplica de los comicios presidenciales de hace diecisiete años (2007), cuando el magnate del sector bananero Álvaro Noboa, padre del ahora postulante, perdía en una segunda vuelta electoral ante Rafael Correa, mentor de la actual candidata.

El hecho de que ahora se enfrenten González, alfil de Correa, y el heredero del emporio Noboa, parece dibujar un círculo de problemas que no se han resuelto desde entonces y que han empeorado, como la inseguridad, la desigualdad y la pobreza.

La contienda, además, parece repetir la pugna entre el correísmo y el anticorreísmo, es decir entre la tendencia que abarca a las distintas facciones del movimiento Revolución Ciudadana (de Correa) y a otros grupos afines progresistas, y Acción Democrática Nacional (ADN), un grupo formado por Daniel Noboa y su familia, de carácter moderado y de signo neoliberal.

El correísmo ya no goza del apoyo del poderoso movimiento indígena, que ha dejado en libertad a sus bases para votar por cualquier variable del voto (por González, blanco, nulo o abstención), menos por Noboa.

ADN, por su parte, ha debido hacer guiños a grupos de centro-derecha para coaligar una fuerza de votos que permita encarar a la fuerte organización del correísmo, que incluso le permitió erigirse como la primera fuerza política en la próxima legislatura.

Quince meses de mandato

Quien resulte vencedor solo gobernará quince meses, pues completará el periodo 2021-2025 que le correspondía a Lasso, pero que se vio interrumpido por la decisión del propio mandatario que en mayo pasado invocó la herramienta constitucional de la “muerte cruzada”.

Ese mecanismo constitucional inédito en el país le permitió a Lasso disolver la opositora Asamblea Nacional (Parlamento), a la que acusaba de entorpecer su gestión, a cambio de acortar su mandato y forzar este proceso electoral extraordinario donde optó por no presentarse a la reelección.

Con información de Últimas Noticias

¿Qué opinas de esto?