La ludöpatía es una adicción que va en aumento y que afecta tanto a adultos como a jóvenes. Pero la elevada vulnerabilidad de estos últimos hace pensar en un futuro inquietante en el que la edad de los adictos al juego es cada vez menor.

Desde la Asociación para la Prevención y Ayuda al Ludópata (APAL), su coordinadora, Bayta Díaz Rodríguez, describe a grandes rasgos cuáles son las señales que alertan de la existencia de una relación patológica con el juego: “en fases iniciales es habitual que los jóvenes no lo oculten e incluso alardeen de sus ganancias y sus habilidades con el juego, que manifiesten ansiedad y nerviosismo ante eventos deportivos en los casos de apuestas y que gasten por encima de lo esperable en función de sus ingresos», indica.

En cualquier caso, según Consuelo Tomás, psicóloga y responsable del Instituto Valenciano de Ludöpatía y Adicciones No Tóxicas, las personas de 30 o 35 años no son ajenas a las nuevas tecnologías: las conocen y las usan tanto como las más jóvenes. Eso hace que la edad no sea un factor que determine qué tipo de juego es el preferido por el ludópata. De hecho, según la experta, a pesar de que son los jóvenes quienes mejor se manejan en el entorno digital, hoy por hoy la mayoría apuesta más de forma presencial en bares y salones recreativos que online.

Por último, la experta hace especial hincapié en la necesidad de transmitir a nuestros hijos valores que no se centren en la obtención de dinero fácil y sin esfuerzo. Asimismo, considera fundamental crear una buena comunicación hablando de los graves riesgos que conlleva el juego y, por otro lado, establecer controles parentales en el ordenador y en los teléfonos móviles con conexión a internet.

Con información de: Muy Interesante

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