El tofu se ha convertido en uno de los alimentos más populares en las dietas vegetarianas y veganas, pues es una buena fuente de proteínas y contiene gran cantidad de aminoácidos esenciales que usan las células para reconstruir y reparar nuestro organismo. A pesar de sus múltiples beneficios, no son pocas las personas que critican los alimentos procedentes de la soja como este, alegando el gran impacto ambiental que producen.
El tofu se ha convertido en una de las mejores alternativas a las proteínas de la carne, que puede encontrarse con texturas más suaves y otras más secas. Es una especie de pasta sólida de origen 100% vegetal, cuya base es la leche de soja. Su elaboración se produce con la combinación del magnesio y el calcio, añadiendo posteriormente la bebida de soja y dejando la mezcla enfriar unas horas.
Otro de los «miedos» de las personas reacias a probar este alimento es la idea de que no tiene un buen sabor. Si bien, el tofu tiene un sabor neutro y suave, semejante a la cuajada o al queso blanco. Normalmente, este producto viene envasado en agua, por lo que se recomienda retirar este exceso de agua para conseguir que los sabores se absorban bien y que adquiera esa textura crujiente que deseamos.
Además, es una excelente fuente de proteína, así como de hierro, calcio y minerales como el selenio, el fósforo y el manganeso. Este producto está incluido en la dieta de muchas mujeres en el periodo de la menopausia por su gran cantidad de fitoestrógenos, que ayudan a aliviar los síntomas propios de esta etapa. Igualmente, es un buen acompañante de muchos platos, potenciando el sabor de otros ingredientes.
En definitiva, se trata de un superalimento con beneficios como la reducción de los triglicéridos y el colesterol, es una buena fuente de energía, ayuda a las defensas, es antioxidante y es una gran fuente de energía, similar a otros alimentos como la heura.
Con información de Infobae









