Hoy en día, el tema del agotamiento está en boca de todos. La mayoría de la gente dice estar cansada y, teniendo en cuenta según qué situaciones, es algo normal cuando se trata de episodios puntuales. No lo es cuando el cansancio se cronifica. Da igual que duermas un día más horas de lo normal, da igual si ese día no llevas tu cuerpo al límite, cuando el cansancio es mental, lo que necesitas es un plan de recuperación que va más allá de lo físico.

Quien se siente cansada todo el día y no ha sometido su cuerpo a grandes esfuerzos, sufre agotamiento mental. «Mi experiencia profesional me ha mostrado que el cansancio físico se puede superar con descanso. Pero lo difícil, lo que nos deja sin fuerzas y sin energía, es el cansancio mental. Ese cansancio que mina nuestra esperanza y nos roba la alegría», explica María Jesús Álava Reyes, psicóloga, en su libro Que nadie manipule tus emociones.

La clave de recuperación se centra en el autocuidado, físico y mental. Priorizar recuperar la energía para después abordar el problema emocional y psicológico que nos llega a ese estado de agotamiento permanente. «Lo primero será intentar restablecer unos hábitos saludables que nos permitan descansar, desconectar y recuperarnos físicamente. Una vez logrado ese primer objetivo, será más fácil que consigamos el bienestar emocional que nos permita superar de verdad ese agotamiento que tanto nos daña», señala la psicóloga.

Solo cuando volvemos a sentirnos fuertes podremos superar ese cansancio infinito que nos deja sin vida y sin esperanzas», aconseja la psicóloga María Jesús Álava Reyes.

Con información de: Telva

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