El diseño de la nueva generación de modelos mini es inconfundible en el camino hacia la transformación integral para convertirse en una marca totalmente eléctrica en 2030. “Inspirándonos en nuestra historia, hemos desarrollado un nuevo lenguaje de diseño propio, que define nuestro ADN al que llamamos ‘Simplicidad Carismática’ y que confiere a cada nuevo modelo MINI un carácter fuerte e individual caracterizado por un lenguaje de diseño claro y reducido, centrado intuitivamente en lo esencial de la marca», afirma Oliver Heilmer, Jefe de Diseño de MINI.

El Mini Cooper, el modelo más carismático de la marca, llega a su quinta generación propulsado por dos mecánicas 100% eléctricas. Orientado a la conducción urbana, mantiene el carácter icónico añadiendo tecnologías y soluciones interiores que garantizan el confort y la diversión a bordo.

Diseño exterior

La silueta del nuevo MINI Cooper mantiene las proporciones características del modelo histórico. El capó y los cortos voladizos se unen a la larga distancia entre ejes, que contrastan con unas llantas de gran diámetro que confieren a esta quinta generación un carácter moderno manteniendo los rasgos de diseño clásicos. También acentúa la impresión atlética y subraya la orientación urbana del modelo.

El minimalismo exterior proviene de unos tiradores puertas enrasados, la ausencia de guardabarros y también de los clásicos faldones laterales. Una reducción a lo esencial que da protagonismo a la pintura de la carrocería. El frontal se caracteriza por los icónicos faros circulares MINI y la parrilla octogonal con contorno afiligranado. Los elementos de luz de conducción diurna de los faros LED apoyan este aspecto llamativo.

El lateral también transmite también el minimalismo que se respira en todo el vehículo que, por primera vez, prescinde de la banda negra circunferencial. El vehículo combina el enfoque del diseño característico de MINI con la aerodinámica. El cd es de 0,28, un buen dato para el segmento de los coches pequeños, que hace que el MINI sea muy eficiente.

La parte trasera aporta un aire nuevo, con superficies transparentes y pilotos traseros enrasados. Los grupos ópticos verticales remiten a las clásicas luces MINI y pueden conmutarse a diferentes modos del mismo modo que los faros delanteros. La tercera luz de freno y la luz antiniebla trasera están integradas a ras en el diseño de la zaga, acentuando la alta calidad de la moderna sección trasera esculpida. Una llamativa franja negra orientada en horizontal divide la sección y resalta el aire deportivo.

Interior: más minimalismo y más digitalización

El diseño del salpicadero se hace eco del famoso diseño minimalista del MINI clásico de 1959, creado por Alec Issigonis que creó un interior con un cuadro de instrumentos redondo en el centro y la característica barra de mandos debajo.

Combinando estos dos elementos con el volante, los diseñadores han reducido el número de componentes a lo esencial. Una pantalla central se encarga de mostrar toda la información, incluida la que habitualmente se incluye en el cuadro de instrumentos principal. Detrás del volante, el head-up display, opcional, se encarga de que todo el contenido relevante aparezca en el campo de visión del conductor.

La pantalla OLED central circular, que evoca a la de los modelos predecesores, es el nuevo icono que define el interior. Funciona tanto como cuadro de instrumentos y como sistema de información y entretenimiento. Gracias al MINI Operating System 9, todas las funciones del vehículo pueden manejarse de forma intuitiva con control táctil o por voz.

La pantalla se ha desplazado para situarla cerca del conductor y que resulte especialmente cómoda de alcanzar. El diámetro ha crecido hasta los 240 mm y su lógica de funcionamiento recuerda a los estándares conocidos de los teléfonos móviles.

Con información de Híbridos y eléctricos.

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