Spotify y Universal Music Group han firmado un acuerdo histórico que promete inaugurar una nueva era del streaming, denominada «Streaming 2.0». Este pacto, que abarcará grabaciones y royalties de artistas, busca transformar la experiencia del usuario con nuevas propuestas como suscripciones super-premium, acceso anticipado a música, ediciones exclusivas y audio de alta calidad. Aunque este es el primer gran acuerdo de Spotify con una multinacional en años, la idea de este ‘Streaming 2.0’ no es completamente novedosa, ya que Universal había propuesto un modelo similar previamente.
Una parte clave de este acuerdo es la intención de mejorar las condiciones de pago a los artistas, especialmente tras las situaciones surgidas en 2023 por una tarifa que redujo los royalties en Estados Unidos. A través de esta alianza, Spotify y Universal parecen abordar las quejas de la comunidad musical, mientras buscan establecer un modelo más atractivo para los consumidores más comprometidos, a los que la plataforma llama «superfans». Este enfoque apunta a captar usuarios con ventajas exclusivas que van más allá del acceso básico a canciones.
El ‘Streaming 2.0’ también implica un avance tecnológico, con el objetivo de integrar contenido adicional como videos, material exclusivo y experiencias interactivas. Este movimiento recuerda la evolución del streaming audiovisual, donde plataformas como Prime Video han ofrecido «extras» para diferenciarse, aunque tales características no siempre son determinantes para los usuarios. Aún queda por ver si este modelo de Spotify logrará destacarse en un mercado que prioriza la calidad y diversidad del catálogo más que los beneficios secundarios.
A pesar de las grandes promesas, surge la pregunta: ¿realmente revolucionará este acuerdo la industria musical? Si bien la propuesta suena innovadora, los consumidores siguen siendo altamente volátiles en sus hábitos de suscripción, buscando siempre el mejor contenido. Los «extras» pueden ser un atractivo, pero el éxito de esta estrategia dependerá de si logra satisfacer las expectativas de los usuarios y fortalecer la relación con los artistas, convirtiendo a Spotify en algo más que una plataforma de música, sino en un ecosistema integral de experiencias.









