Uno de esos días en que Francisco Paolini andaba buceando por las aguas profundas de la bahía de Mochima (parte anzoatiguense), se le acercaron varios pescadores para comentarle que la pesca estaba bajando en cantidad. “Mire lo que está acabando con la pesca”, le dijo uno de los trabajadores del mar a Paolini mostrándole la alfombra de una especie de maticas color beige con varias ramitas raquíticas bamboleando en las saladas aguas.

Sensibilizado por lo que vio y oyó Paolini telefoneó a Rubén Machado, químico del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (Ivic), para comentarle lo observado en las playas de Puerto La Cruz (Anzoátegui).

Esa conversación se da en el marco de un convenio suscrito entre el Ivic y Larkinven, la empresa productora de químicos que Paolini dirige desde hace más de 18 años en Venezuela. “Usted qué sabe del unomia”, le preguntó Paolini al químico Machado. “Nada”, respondió el científico intrigado por el asunto. “Allí le dejo eso para que investigue”, le propuso Paolini.

Desde ese momento, Machado conformó un grupo de científicos de químicos, biólogos, ecólogos, que actualmente trabaja desde el Laboratorio de Ecosistemas Marinos Costeros, perteneciente al Instituto de Zoología y Ecología Tropical, adscrito a la Facultad de Ciencias de la Universidad Central de Venezuela.

Paolini nos llevó al mencionado laboratorio muy parecido a un aula de clase con varios profesores, uno de ellos pegado a un microscopio, otro sumergido en tablas, mientras unos revisan las pequeñas piscinas dispuestas en un mesón donde se ven por el vidrio como unas especies de ramitas danzantes. “Ese es el enemigo”, dijo la científica Estrella Villamizar (ecóloga) señalando a la nueva “especie invasora” de las costas venezolanas que pudiera acabar con la pesca, según las proyecciones preliminares.

—¿Cómo se llama este proyecto de investigación?
—Este proyecto se llama Coralien; alien es un invasor. Porque esta no es la única especie invasora. Una vez que adecuamos el laboratorio de la UCV, instalamos los acuarios y trajimos 200 litros de agua de mar. Esa la trasladamos desde Valle Seco, Choroní, Aragua.

—¿Por qué de allí específicamente?
—Porque allí también detectamos la presencia de la especie invasora.

—¿Cómo la detectaron en ese sitio?
—Los mismos pescadores comenzaron a observarlo y nos dijeron.

—Acondicionado el laboratorio y depositada el agua, ¿qué siguió?
—Realizamos otra salida para traer los especímenes al laboratorio de la UCV que son esos depositados en esos acuarios, que son como unas peceras.

exterminarlo.

—¿Cómo va esa investigación?
—Va bien. Claro se necesita obtener más información para que se pueda llegar a algunas aproximaciones, conclusiones. Pero va como tiene que ser: una investigación científica requiere su tiempo, su rigurosidad. Y todo tiene su tiempo en la tierra y el mar, dice la Biblia. 

Al detal

  • ”El fin último de esta investigación es tratar de controlar a esa especie invasora y que no siga avanzando y en el mejor de los casos, eliminarla.
  • El Estado venezolano está consciente del peligro que representa esta especie. Los ministerios de Pesca, Ambiente y Ciencia tienen más sensibilidad. La ministra de Ciencia y Tecnología es bióloga; cuando recibió el proyecto, lo aprobó”.
  • ”Esta investigación sobre la especie invasora tiene una parte de laboratorio, una parte de campo, una parte de química, tenemos que hacer estudios de la reproducción y eso es otro especialista. Es complejo, porque en todo proyecto de investigación se generan nuevos problemas los cuales tienes que enfrentar”.

Con información de Últimas Noticias

¿Qué opinas de esto?