A finales de 2010 e inicios de 2011, Venezuela sufrió los embates del cambio climático con intensas lluvias que dejaron víctimas y centenares de damnificados que perdieron la totalidad de sus viviendas y enseres, y quedaron en la intemperie.

El presidente Hugo Chávez -una vez controlada la furia de la naturaleza- ideó una forma de proteger a la población y para ello llamó a atender a las familias venezolanas que habían quedado sin techo propio a consecuencia de las intensas lluvias.

De esta forma, el 7 de mayo de 2011, el Gobierno Bolivariano puso en marcha la Misión Gran Vivienda Venezuela, que protegió, inicialmente, a 2 millones de familias. Luego, rápidamente, se extendió al resto de la población, principalmente a aquellas familias que por razones económicas, debido al alto costo de los inmuebles del mercado especulativo, no habían podido adquirir una casa propia.

Este gran apoyo de la Revolución al pueblo ha sido icónico durante más de una década. Tan es así que el presidente Nicolás Maduro, luego de haber entregado la vivienda 4 millones 900 mil, firmó la Reforma de la Ley del Régimen de Prestación de Vivienda y Hábitat para la clase obrera, trabajadores y la familia venezolana, el 1° de mayo de 2024, lo que se convirtió en un inédito instrumento de protección social.

Techos dignos

Con este instrumento legal se garantizará un acceso directo de los trabajadores a la asignación de vivienda y a su financiamiento, por cuanto se trata de un precepto que establece un conjunto de derechos para avanzar con el Plan de la 7 Transformaciones (7T) y llegar a la meta de 7 millones de techos dignos, objetivo planteado por Maduro y “poner en el centro del esfuerzo a los trabajadores organizados, a la clase obrera, a los consejos productivos de trabajadores y trabajadoras”.

En opinión del parlamentario Ricardo Molina, esta ley da capacidad a los trabajadores organizados para “poder gestionar y acceder a nuevas formas de crédito desde las instituciones donde trabajan y para poder avanzar en la consecución de vivienda”.

Explicó que se garantiza la participación directa de la clase trabajadora en la junta directiva del Banco Nacional de Vivienda y Hábitat (Banavih) para proponer, revisar y evaluar los criterios para el otorgamiento de los financiamientos de acceso a la vivienda, “lo que deja la figura del paternalismo a un lado”.

Con información de: Últimas Noticias. 

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