Miami rinde un emotivo tributo a Celia Cruz con “Celia Cruz Forever”, una exhibición que conmemora el vigésimo aniversario de su partida y que se celebra en el impresionante Tower Theatre, un edificio de estilo Art Deco ubicado en la Pequeña Habana de la ciudad.
Omer Pardillo, antiguo representante de la legendaria cantante y actual director de la fundación que lleva su nombre, describe la exposición como un “pequeño museo” que muestra objetos pertenecientes a la “guarachera de Cuba” y revela aspectos tanto de su vida privada como de su enérgica presencia en el escenario.

Pardillo destaca la dualidad de Celia Cruz: la carismática y humilde estrella del escenario, llena de color y vitalidad, y la mujer sencilla y reservada fuera de él.
La cantante, cuyo verdadero nombre era Celia Caridad Cruz Alfonso, nació en Cuba el 21 de octubre de 1921 y falleció el 16 de julio de 2003 en Estados Unidos, víctima de cáncer.
Exiliada desde 1961, nunca regresó a su país natal, aunque ha sido objeto de numerosos homenajes por el vigésimo aniversario de su partida.

La exhibición incluye varios módulos que presentan objetos y atuendos característicos de la cantante en el escenario, como sus icónicas “batas” rumberas de colores llamativos, extravagantes pelucas de tonos imposibles y sus famosos zapatos de plataforma, de los cuales poseía 60 pares, algunos de los cuales hoy pertenecen a famosos como Gloria y Emilio Estefan.
Uno de los puntos destacados es el camerino de Celia Cruz, ubicado en el segundo piso del teatro, que exhibe elementos íntimos y personales, como imágenes religiosas, su caja de maquillaje, batas de andar por casa y su perfume favorito, Shalimar, desde 1951.

La exposición también abarca las giras de Celia Cruz por América Latina, sus memorables sesiones de fotos en Miami, sus participaciones en carnavales y su paso por el famoso cabaré Tropicana en La Habana.
Pardillo expresa su anhelo de crear un museo permanente en honor a Celia Cruz, similar al dedicado a la artista española Lola Flores en Jerez de la Frontera, ya que ambas eran grandes amigas y compartían un carisma especial y una entrega inigualable a sus públicos.

Uno de los sueños de Pardillo es llevar una gran exposición sobre Celia Cruz a Cuba, para que varias generaciones de cubanos puedan conocerla más profundamente, pero siente que solo podrá cumplirlo cuando la democracia y la libertad regresen a la isla.
Con información de Cubanos por el mundo.









