En una antigua cantera de piedra caliza en Gloucestershire, Reino Unido, un equipo multidisciplinario trabaja en un proyecto que podría cambiar la relación del ser humano con el océano.

Se trata de Deep, una iniciativa financiada por un inversor anónimo que busca establecer una presencia humana permanente bajo el mar mediante el desarrollo de unidades habitables submarinas.

Si todo avanza según lo planeado, los primeros ocupantes podrían descender a las profundidades en 2027, lo que marcaría un hito en la exploración oceánica.

Deep está desarrollando estructuras sumergibles denominadas centinelas, diseñadas para albergar hasta seis personas a profundidades de hasta 200 metros, en la denominada zona crepuscular del océano.

En esta franja submarina, la luz solar apenas penetra y la vida marina es en gran parte desconocida. La idea es que los centinelas sirvan primero como estaciones de investigación, pero con el tiempo puedan conformar verdaderos asentamientos humanos.

Mike Shackleford, director de operaciones de Deep, resumió en The Guardian el propósito del proyecto en una frase contundente: “El objetivo es vivir en el océano para siempre. Tener asentamientos humanos permanentes en todos los océanos del mundo.”

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