Las aplicaciones de la inteligencia artificial (IA) son presumiblemente ilimitadas. El rápido desarrollo que ha experimentado esta tecnología durante los últimos cinco años, y del que todos estamos siendo en mayor o menor medida testigos, nos invita a asumir que probablemente todavía no somos del todo conscientes del impacto que va a tener en nuestras vidas. La IA ya está siendo utilizada en el diagnóstico médico por imágenes, para elaborar nuevos fármacos, para descubrir exoplanetas, o, incluso, para filtrar los datos que recogen los detectores del LHC (Large Hadron Collider).

Estas son solo algunas de las aplicaciones que ya están en marcha, y podemos estar seguros de que en el futuro llegarán muchas más. En cualquier caso, la auténtica protagonista de este artículo es una disciplina en la que la IA ya tiene mucho que decir: la ciencia de materiales. Y es que esta tecnología ya está siendo empleada para diseñar nuevos materiales con propiedades óptimas para aplicaciones de biomedicina, energía, aeronáutica o electrónica.

La era de los supermateriales está en las manos de la inteligencia artificial
Domenico Vicinanza, que es profesor asociado de Sistemas Inteligentes y Ciencia de Datos en la Universidad Anglia Ruskin de Cambridge (Reino Unido), explica en el interesantísimo artículo que ha publicado en The Conversation que la complejidad de muchos materiales a nivel atómico y molecular obliga a los científicos a invertir mucho tiempo y esfuerzo en su búsqueda. Hasta la llegada de la IA el diseño de un nuevo material requería recurrir a equipos especializados y aplicar el método de ensayo y error una vez tras otra. Afortunadamente, la IA lo está cambiando todo.

Fuente: Xataka

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