La economía de la eurozona se paralizó en el cuarto trimestre de 2024, registrando un crecimiento nulo en comparación con el trimestre anterior, cuando había aumentado un 0,4%. Según los datos preliminares de Eurostat, el crecimiento anual del PIB del bloque fue de solo un 0,7%, mientras que el de la Unión Europea alcanzó un 0,8%. Estos datos reflejan una desaceleración generalizada en la región, justo antes de que el Banco Central Europeo (BCE) anuncie su decisión sobre los tipos de interés.

Entre octubre y diciembre, Portugal lideró el crecimiento en la UE con un 1,5%, seguido de Lituania (0,9%) y España (0,8%), mientras que las economías más afectadas fueron Irlanda (-1,3%), Alemania (-0,2%) y Francia (-0,1%). Italia y Austria, por su parte, no registraron variación en su PIB. La debilidad de Alemania, considerada la locomotora económica del bloque, sigue siendo un obstáculo para la recuperación de la eurozona.

Ante este panorama, el BCE, dirigido por Christine Lagarde, se enfrenta a la presión de estimular la economía sin comprometer los avances logrados en la reducción de la inflación, que cerró diciembre en un 2,4%. Aunque se espera una reducción de los tipos de interés para incentivar el crecimiento, no hay señales claras de un factor que impulse una recuperación sólida en Europa, que sigue lidiando con las consecuencias de la crisis energética y la incertidumbre global.

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