La marcha de Steve Carell de la icónica sitcom laboral hizo que la serie empezase a dar bandazos en un intento por encontrar el reemplazo perfecto.
La mayoría de los fans de The Office coincide en que la marcha de Michael Scott, el icónico director de la oficina de Dunder Mifflin en Scranton interpretado por Steve Carell, fue la grieta que hizo que la serie se precipitase a su final.
Michael Scott fue, en muchos aspectos, la pieza clave de The Office, algo que se notó claramente en los intentos de la serie por encontrarle un reemplazo. Pero encontrar a alguien tan patoso, inocentemente cruel y, a la vez, adorable, era una tarea complicada… o quizá no tanto.
Como bien repasan en Collider, The Office dio con la solución con un personaje que habíamos visto evolucionar desde la temporada 3: Andy Bernard, encarnado por Ed Helms.
Un «viaje en barco» que truncó la gran esperanza de The Office
Pero fue una ensoñación fugaz. Los compromisos de Ed Helms más allá de The Office llevaron al actor a ausentarse durante bastante tiempo en la temporada 8 de la serie. Esto se explicó con un «viaje en barco» que tuvo que hacer Andy.
De entrada, no habría sido un problema, pero cuando Helms regresó, Andy había cambiado de forma inexplicable, convirtiéndolo en un déspota que cargó contra los subordinados que habían mantenido todo en marcha durante su ausencia. Incluso se atribuía el mérito de cara a los directivos.
Esto truncó la «herencia de Michael Scott» que pudo recaer en Andy Bernard y devolvía al personaje, en muchos sentidos, a la casilla de salida, con ademanes que parecían superados de cuando lo conocimos en la temporada 3.
The Office continuó el baile de directores en la temporada 9, ya concebida como la despedida, y la que sentaría a Dwight Schrute (Rainn Wilson) en el despacho del director.









