Arturo Suárez, de 33 años, salió de Venezuela en 2017, con el sueño de ser un cantante reconocido. Su primera parada fue Colombia, donde intentó surgir teniendo varios empleos, sin dejar su pasión por la música. Tras cuatro años en Colombia decidió emigrar a Chile, donde conoció a su esposa, Nathali Sánchez.
Sánchez creó un movimiento con cantantes emergentes y se dedicó a organizar eventos para dar a conocer su talento. Al finalizar la edición de esos ciclos, Arturo decidió viajar a Estados Unidos en busca de nuevos proyectos como artista, sin imaginar que terminaría encarcelädo en El Salvador.
El cantante ingresó a Estados Unidos mediante la aplicación del CBP ONE y aplicó al Estatus de Protección Temporal en Estados Unidos, conocido como TPS, por sus siglas en inglés. Prontamente, logró involucrase en la escena artística local y comenzó a organizar encuentros junto con otras personas, marcas y empresas interesadas en el género urbano.
El 8 de febrero Arturo se encontraba en Carolina del Norte, para grabar un videoclip musical, cuando el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) comenzó una rëdada. Lo detuvierön junto con todas las personas que estaban en el lugar.
Luego de ello, el caraqueño fue trasladado a la prïsión Stewart Detention Center, en Lumpkin, Georgia,centro de detënción para sospëchosos de ser inmigrantes ilëgales.
El abogado pidió la liberación bajo fiänza de Arturo, pero le fue negada porque no existía dëlito en su contra. Luego trató de pedir su salida voluntaria del país, pero le indicaron que debía esperar la fecha de presentación ante un juez pautada para el 2 de abril. Sin embargo, el 9 de marzo lo trasladaron a El Valle Detention Center, en Texas.
La esposa informó que el 14 de marzo Arturo la llamó contento porque lo iban a deportar a Venezuela. Nunca ocurrió.
Estados Unidos trasladó a Arturo, junto con otros 237 venezolanos, a una cárcël salvadoreña luego de que el presidente Donald Trump invocara una ley de más de 200 años de antigüedad que permite expulsiönes de «enëmigos externos» sin juiciö previo.
Con información de El Nacional









