La Iglesia Católica de Uruguay tiene contabilizadas a unas 550.000 personas que se identifican como creyentes. La gran mayoría integra los niveles educativo y socioeconómico alto o medio-alto y son mayores de edad, según una encuesta que la institución encargó en 2018.

Pero pese a que hay casi medio millón de católicos en una ciudad de 1,4 millones de habitantes, la arquidiócesis de la capital uruguaya enfrenta problemas económicos.

Según un informe enviado a los fieles, que publicó Búsqueda, solo el 8% de quienes se definen como creyentes está involucrado en acciones de la iglesia, lo que explica esas dificultades económico-financieras de la institución.

“Es frágil en cuanto a que los gastos fijos que se deben afrontar se solventan fundamentalmente a través del Fondo Común Diocesano y de Iglesia de Todos”, dice el documento. Estos son dos mecanismos de colecta de dinero de parte de los fieles, pero que no alcanzan a cubrir las necesidades que tiene la institución.

El arzobispo identificaba varios motivos para la reducción de los creyentes. Explicó que hay una “ignorancia religiosa” que está “generalizada” y sostuvo que los elementos básicos de la fe católica no forman parte de la “cultura general de la población”. A su vez, los creyentes católicos tienen un “escaso conocimiento de las verdades fundamentales de la fe”, opinó Sturla.

Sturla señaló que muchas parroquias no tienen niños en catequesis y menos aún grupos de adolescentes o de jóvenes. Los colegios católicos, además, tienen problemas para evangelizar y hay dificultades para encontrar personal para las obras católicas y educativas.

Sturla pidió al sacerdote y contador Pablo Coimbra que fuera su secretario personal y lo ayude en el área económica. El profesional hizo una auditoría interna sobre los números de la curia montevideana, que arrojaron el déficit de USD 400.000 en un presupuesto anual de USD 1,2 millones.

La brecha históricamente se cubría con donaciones de organismos internacionales como Cáritas, Ayuda a la Iglesia que sufre o Adveniat, el brazo solidario de la iglesia alemana. Pero con la mejor situación económica del Uruguay estas organizaciones priorizaron destinos más carenciados, lo que provocó que el déficit se acrecentara

Con información de Infobae

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