Los condimentos aportan sazón y sabor a las comidas, pero también suponen un riesgo para la salud si se añaden en exceso. El ingrediente por excelencia a la hora de ponerse en los fogones es la sal, que evita que los platos queden sosos.

No obstante, los expertos de la salud lanzan un mensaje de precaución con su ingesta, ya que puede ser una causa que incremente los problemas de aquellos que la consuman en exceso.

«Se calcula que 1,89 millones de muertes al año están asociadas con el consumo excesivo”, estima la OMS.

La sal ha sido siempre por excelencia el condimento más antiguo empleado por el hombre en su gastronomía. Aunque los expertos aconsejen una ingesta responsable, este mineral se presta indispensable para el bienestar de las personas, pero en sus exactas cantidades.

Además, hay que añadir que los alimentos actuales procesados ya poseen una buena cantidad de este condimento, por lo que se ha de prestar atención al extra añadido por nosotros en su cocción.

Según la OMS, la cifra recomendada en adultos es de 2.000 mg al día de sodio, lo que equivale a menos de cinco gramos de sal por jornada. Esto quiere decir que en cantidades más visuales puede suponer algo menos que una cucharadita.

En el caso de los niños de entre 3-15 años, se aconseja una ingesta inferior, aunque ajustad a las necesidades de la persona.

Los estudios reflejan que superar las dosis diarias aconsejadas por los expertos puede suponer un alto riesgo de contraer enfermedades graves. “El principal efecto sobre la salud asociado con las dietas altas en sodio es el aumento de la tensión arterial (lo que incrementa el riesgo de enfermedades cardiovasculares), el cáncer gástrico, la obesidad, la osteoporosis, el síndrome de Ménière y enfer.medades renales, recoge la publicación sobre el sodio y la sal del organismo mundial.

Con información de Infobae

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