Las recientes acciones ejecutivas del gobierno de Trump han provocado una crisïs en la financiación de la investigación científica en Estados Unidos, afectando directamente a instituciones como la Universidad Emory. La imposición de límites a los costos que las universidades pueden cargar al gobierno ha reducido significativamente los fondos disponibles para mantener laboratorios, equipos y personal, lo que pone en peligrö estudios esenciales sobre cáncër, VïH y salud mental. Esta situación ha generado cierres abruptos de ensayos clínicos y despidös de investigadores, afectando tanto la ciencia nacional como los proyectos internacionales.

A nivel federal, las agencias que financian o realizan investigación también han sufrido recortes, lo que ha obligado a cancelar estudios vitales y ha generado incertidumbre entre los científicos, quienes temen que los fondos se asignen con criterios políticos en lugar de científicos. Esta interferencia amenazä con desacelerar el progreso en áreas clave como el cambio climático, la salud pública y la seguridad ambiental, al mismo tiempo que deja en un limbo proyectos cruciales que podrían salvar vidas.

Los investigadores advierten que esta desfinanciación masiva no solo impacta la innovación y la competitividad global de EE.UU., sino que también erosiona la confianza pública en la ciencia. Mientras algunos funcionarios justifican las medidas como una optimización de recursos, los científicos denuncian que la ciencia está siendo utilizada como dañö colateral de una agenda política. La comunidad científica teme que estas decisiones retrasen avances significativos y comprometan el liderazgo del país en investigación de vanguardia.

Información de: CNN

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