Un debate sobre la seguridad alimentaria revivió en España tras las declaraciones de la médica y divulgadora Isabel Viña, quien puso en duda la confianza que muchos consumidores depositan en las ensaladas envasadas.

Según Viña, aunque estos productos se comercializan como listos para consumir, es fundamental lavarlos nuevamente antes de ingerirlos. La razón, según explicó, radica en la posible presencia de bacterias como la Listeria, así como contaminantes y microplásticos que podrían no ser eliminados completamente durante el proceso de producción.

Viña enfatizó que, a pesar de las etiquetas que aseguran que las hojas están previamente lavadas, los consumidores deberían ignorar estas indicaciones y realizar un lavado adicional en casa. Este consejo generó inquietud entre los compradores habituales de este tipo de productos, que se convirtió en una opción popular por su conveniencia y rapidez.

El tema de la seguridad de las ensaladas en bolsa no es reciente. Hace algunos años, una médica mexicana ya había advertido sobre los riesgos asociados a estos productos. Según sus declaraciones, las ensaladas envasadas ocupaban un lugar destacado entre los alimentos más contaminados con bacterias como Salmonella y Listeria, según análisis realizados en laboratorios de seguridad alimentaria.

Estas afirmaciones generaron en su momento una ola de preocupación entre los consumidores, lo que llevó a expertos en el ámbito alimentario a intervenir para aclarar la situación.

El doctor en Ciencia y Tecnología de Alimentos Miguel Ángel Lurueña aseguró que, en España, los productos de este tipo son seguros para la población general, siempre y cuando se respeten las condiciones de conservación y las fechas de caducidad indicadas en el envase. Según Lurueña, el sistema de control alimentario en el país es lo suficientemente riguroso como para garantizar la seguridad de estos alimentos.

Por su parte, la experta en seguridad alimentaria Gemma del Caño también intervino en el debate, destacando que los productos etiquetados como “listos para consumir” están sujetos a controles microbiológicos más estrictos que otros alimentos. Según explicó, estos controles incluyen muestreos para detectar la presencia de bacterias como Listeria, Salmonella y enterobacterias, con el objetivo de garantizar que no se encuentren en las muestras analizadas.

Con información de Infobae

¿Qué opinas de esto?