A medida que el cambio climático derrite la nieve y los glaciares, del Ártico a los Alpes, tesoros desconocidos emergen del hielo, revelando información sobre nuestra especie oculta durante milenios.
El calentamiento global ha dado lugar a una nueva disciplina científica, la arqueología glacial, un rico filón de hallazgos, ya que las condiciones del hielo permiten conservar materiales que en otros ambientes no pervivirían, como material orgánico.
«Encontramos objetos que no encontraríamos en otros lugares, nuevos tipos de material. Esto revitaliza el registro arqueológico que tenemos en Europa», explica a RTVE.es Julian Robert Post-Melbye, arqueólogo noruego que lleva explorando los glaciares del país escandinavo desde 2011.
Una «gigantesca nueva base de datos» sobre nuestro pasado
Con los descubrimientos de las últimas décadas se ha podido crear una «gigantesca nueva base de datos», que permite «aumentar la posibilidad de estudiar cambios en la tecnología o los contactos entre distintas zonas», señala Post-Melbye, también investigador del Museo de Historia Cultural de Oslo.
Pone de ejemplo las flechas de madera, un material que por su propia naturaleza no habría perdurado y cuyo hallazgo en el hielo permite comprender mejor cómo era nuestra especie: qué animales cazaban, qué comían o cómo se relacionaban entre distintas tribus.
El condado de Innlandet, donde trabaja Post-Melbye, es el lugar donde más artefactos se han encontrado en el mundo, más de 3.500, que abarcan desde el año 4.000 antes de Cristo hasta tiempos recientes —a medida que el hielo se derrite, emergen artefactos cada vez más antiguos—. Uno de los más mediáticos fue el «fantástico y desconcertante» descubrimiento de un paso de montaña usado por los vikingos del que no se tenía conciencia.
Información de: BBC Mundo









