En la entrada de la Sala Mendoza de la Universidad Metropolitana, en Caracas, los visitantes son recibidos por una pared blanca. O al menos la imagen de una, impresa en una fotografía. Para el fotógrafo venezolano Luis Cobelo, dentro de sus muchos significados, está la representación de un portal hacia un mundo donde la realidad es como un acto de fe. “Si eres capaz de creer que detrás de esa pared está el mar, entonces sabes lo que es la magia”, comenta.

Pero aquella foto representa una de las muchas paredes en las calles de Parque Chas, un barrio de Buenos Aires, Argentina, al que el autor dedicó su proyecto Chas Chas, como un chasquido de dedos para liberarse de un trance. Consta de un fotopoemario, además de una exposición en la Sala Mendoza, la cual se inauguró el 7 de septiembre y permanecerá abierta al público hasta noviembre.

Se trata de una serie de instalaciones en las que el autor se aleja de la fotografía documental para sumergirse en el espíritu del barrio desde lo onírico. Sus obras mezclan imágenes y elementos para transformarse en un collage donde, desde lo simbólico, Cobelo va mostrando su visión de la ciudad y su gente. Una narrativa que se hila en el fotolibro por una serie de poemas, también plasmados en los muros de la sala, escritos por la poeta Jacqueline Goldberg.

“Fue mi excusa perfecta para hacer un homenaje a Buenos Aires, que es una ciudad que me encanta. También para crear unos personajes que han sido fundamentales en mi obra y ahora lo son en mi vida”, declaró Cobelo en entrevista para El Diario.

Choque con la realidad

La fascinación de Cobelo por ese rincón del mundo surgió hace 35 años, mucho antes de tan siquiera poner un pie allí. Cuenta que a los 18 años de edad, cuando todavía era un estudiante de Filosofía en la Universidad del Zulia (LUZ). En esa época descubrió un cómic llamado Parque Chas.

Creado por Ricardo Barreiro (guion) y Eduardo Risso (ilustraciones) y publicado en la revista argentina Fierro en el año 1987, trataba de un escritor que llegaba al barrio atraído por el dicho de “todo es posible en Parque Chas”. Así, el protagonista se encontraba con un lugar en el que convergen la fantasía y sordidez de la ciudad, lleno de historias tan inverosímiles como una leyenda urbana.

Continente fantástico

En 2016, Cobelo viajó a la población de Aracataca, Colombia, donde nació el reconocido escritor Gabriel García Márquez. Ya había ido allá en 2007 para hacer un proyecto por el 40 aniversario de la primera edición de Cien años de soledad, y desde entonces le había quedado la idea de encontrar en aquel municipio lleno de ríos una manifestación del Macondo de la familia Buendía. Así nació su proyecto Zurumbático, del cual se desprendió su primer fotolibro de mismo nombre. Allí usó el mismo recurso de recrear pasajes del libro desde su visión personal, jugando con las delgadas líneas entre lo real o lo fantástico.

“Chas Chas es como otro Macondo. Chas chas es un lugar fantástico donde todo es posible. Una dimensión paralela o no, ¿quién lo sabe o quién lo define? Puedes entrar y no salir, perderte, pero al final es igual. Todo está dentro de uno”, afirma.

Toda la exposición de la Sala Mendoza es vigilada desde arriba por un plano de Parque Chas. En sus calles circulares, con forma de telaraña, Cobelo teje un laberinto cuyo centro y salidas llevan al mismo punto: su corazón en llamas. Así, Zurumbático y Chas Chas se convierten entonces en la forma en que Cobelo muestra su relación con la ciudad, con Latinoamérica y ese realismo mágico presente en las fibras de su cotidianidad, y que precisamente inspiró a García Márquez y otros escritores a ver la realidad desde lo fantástico.

“El realismo mágico es fundamental en mi trabajo. En este caso con Cha Chas, digamos es un poco más ligado a la fantasía, al mito, porque el realismo mágico es más de nosotros del norte de Sudamérica y del Caribe donde las cosas no se tienen que explicar. En el sur hay otra onda, es como un poquito más melancólica. Es una mezcla de realismo mágico y realismo fantástico”, expone.

Con información de El Diario

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