Luis Rubiales no ha presentado el viernes (25.8.2023) su dimisión como presidente de la Federación Española de Fútbol (RFEF) por el beso en la boca, sin consentimiento, que dio a la jugadora Jenni Hermoso en la final del mundial.
Durante su intervención ante la Asamblea de la Federación Española de Fútbol, aseguró que no tiene pensado dimitir, y definió el beso a Hermoso como «espontáneo, mutuo, eufórico y consentido», aunque pidió disculpas «por el contexto en el que se produjo».
«Fue espontáneo, mutuo, eufórico y consentido, que esta es la clave de todas las críticas. Fue consentido, esta jugadora falló un penalti y yo tengo una gran relación con todas las jugadoras, hemos sido una familia durante más de un mes y tuvimos momentos cariñosos en esta concentración» aseguró.
La presión contra Rubiales ha aumentado en los últimos días, con reproches procedentes de las esferas deportiva, sindical y política, hasta el punto de que el propio Gobierno en funciones, liderado por Pedro Sánchez, ha dejado entrever que, si la RFEF no cesaba a Rubiales, sería el propio Ejecutivo el que tomara cartas en el asunto.
Reproches y denuncias
El beso a la jugadora Jenni Hermoso en la entrega de medallas tras la conquista del mundial en Sídney, sumado a los gestos y el comportamiento desde el palco de Rubiales, ha suscitado la censura política, una serie de denuncias -hasta tres a la Fiscalía General del Estado-, y reproches de asociaciones y federaciones.
La propia jugadora, Jenni Hermoso, ha pedido a través del sindicato Futpro «medidas ejemplares» contra el presidente. Y la FIFA, a través de su Comisión Disciplinaria, decidió el jueves (24.8.2023) abrir un procedimiento disciplinario contra Rubiales.
Con información de DW.









