El presidente de Colombia, Gustavo Petro, encabezó este lunes la representación oficial en la misa solemne en memoria del maestro Fernando Botero, homilía en la que el arzobispo de Bogotá, José Luis Rueda, destacó «la belleza» de la obra del «genio de manos laboriosas» fallecido el 15 de septiembre a los 91 años.

Desde el pasado viernes los restos del pintor y escultor colombiano estuvieron en cámara ardiente en el Salón Elíptico del Capitolio Nacional, donde recibió la despedida de miles de personas y desde allí fueron trasladados este lunes a la Catedral Primada para el oficio religioso.

El féretro, cubierto con la bandera nacional, fue retirado del Capitolio por soldados del Batallón Guardia Presidencial que lo acompañaron en los pocos metros que separan a la sede legislativa de la catedral, ambos situados en la céntrica Plaza de Bolívar, donde centenares de personas se amontonaron para ver el cortejo.

En la catedral lo esperaban Petro y su ministro de Relaciones Exteriores, Álvaro Leyva, junto con otros miembros del gabinete, autoridades del Estado y personalidades de la vida nacional.

Detrás del cajón entraron sus hijos Fernando, Lina y Juan Carlos Botero Zea, acompañados de familiares y amigos, para asistir a la misa oficiada por el arzobispo de Bogotá, Luis José Rueda, quien el próximo sábado será creado cardenal en el consistorio convocado por el papa Francisco.

Duelo nacional

El arzobispo definió como «momento especialmente triste y doloroso» el que vive Colombia por el fallecimiento de su artista más universal, que retrató en sus obras la realidad colombiana, «la crítica social, la pasión por la vida, el arte, los trazos y colores de esperanza», así como el anhelo de paz y unidad nacional.

«En medio de las alegrías y dramas que nos han acompañado como pueblo, el maestro Botero supo plasmar en sus obras la belleza de lo cotidiano y el gusto por las alegrías auténticas de la vida, el dolor, el sufrimiento que causan nuestras contradicciones como personas y como pueblo, el valor de nuestras raíces comunes y, sobre todo, la esperanza de tiempos mejores», expresó el prelado.

Con información de El Universal

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