El triptófano resulta fundamental para el buen funcionamiento del organismo y para mantenerlo saludable, debido a que regula diversas funciones fisiológicas, señala el nutricionista Saúl Sánchez.
Se trata de un aminoácido esencial tanto en el ciclo de producción de la melatonina como en el de la serotonina, dos neurotransmisores clave para el equilibro del sueño y del descanso, así como para el control de las emociones y del estado de ánimo, respectivamente. De modo que, si se quiere dormir bien y disfrutar de un bienestar emocional, hay que incluir el triptófano en la dieta.
Esto puede conseguirse al incluir en las comidas alimentos que sean ricos en este aminoácido. Desde la Clínica Universidad de Navarra aconsejan optar por carnes como el pollo y el pavo, huevos, lácteos, plátanos y soja. Aunque hay un alimento que destaca por encima del resto: las semillas de calabaza.
Uno de los alimentos que poseen una mayor cantidad de triptófano son las semillas de sésamo, con 413 miligramos de triptófano por cada 100 gramos de este alimento.
Sin embargo, las semillas de calabaza superan esta concentración en el aminoácido de forma considerable, con un total de 576 miligramos por cada 100 gramos, según los datos de la Clínica Universidad de Navarra.
Por ello representan una excelente opción para aumentar el triptófano obtenido mediante la dieta. Con la ventaja añadida de lo fáciles que son de incluir en los platos, como pueden ser las ensaladas o a modo de salsas o cremas, entre otros, sin olvidar la posibilidad de consumirlas a modo de tentempié.
Uno de los principales beneficios de las semillas de calabaza tiene que ver con la mejora del sueño y del descanso, gracias a su alta composición en triptófano, según avalan los estudios, como el realizado por el Instituto Australiano del Deporte.
Con información La Vanguardia









