Puede que la historia que cuenta ya la conociésemos, pero la campaña de promoción que Bayona está realizando con La sociedad de la nieve es incomparable. La representante de España en los Oscar 2024, amén de nominada a 13 premios Goya y uno de los títulos más vistos en Netflix, tiene por delante unos meses convulsos y Bayona, buen conocedor de la industria (por algo Spielberg lo designó para dirigir una secuela de Parque Jurásico), sabe que la mejor forma de encarnar la temporada de premios es estando presente.

Muy presente. El cineasta catalán ha concedido tantas entrevistas que una de las últimas, y al haberse agotado ya los periodistas, se la tuvo que hacer Javier Bardem.

También omnipresente en las redes sociales, Bayona ha desvelado varias curiosidades de La sociedad de la nieve que, pese a haberse estrenado en Netflix hace menos de un mes, ha conquistado la conversación cinéfile de tal forma que, a veces, da la impresión de que lleva con nosotros ya varios años.

Congelados con nieve falsa

Al rodarse en primavera en Sierra Nevada, el equipo de Bayona compensó la falta de nieve con una sustancia blanquecina de polímero y celulosa que, eso sí, tuvieron que mezclar con nieve auténtica en los primeros planos (como el de la avalancha) para que pasase inadvertida.

“Los actores pasaron muchísimo frío”, aseguró uno de los encargados de los efectos especiales, “ya que el director quería que las reacciones fueran realistas”.

Una dieta poco recomendable

Afortunadamente, el verismo de Bayona no fue tan extremo como para imponerle a los protagonistas de La sociedad de la nieve una alimentación que fuera rigurosa con la de sus personajes. Sin embargo, la recomendada tampoco fue muy apetecible: durante el rodaje, los actores tomaron una naranja y una lata de atún al día, lo que les hizo perder más de 20 kilos.

Un cigarrillo divino

Una de las escenas más recordadas de La sociedad de la nieve es aquella en la que Fernando Contigiani (Arturo Nogueira) le confiesa a Enzo Vogrincic (Numa Turcatti) que ya no cree en un Dios convencional, porque este no encaja en el mundo salvaje de la montaña. El parlamento acaba con una larga calada para la cual Bayona le pidió a Contigiani que pensase que en “el cigarrillo estaba contenida toda la idea de Dios”. Significase eso lo que significase.

Con información de 20Minutos

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