En general, los aminoácidos funcionan como los «ingredientes principales» para la formación de las proteínas, que a su vez desempeñan funciones vitales como el desarrollo muscular o el fortalecimiento del sistema inmunológico y la reparación de los tejidos dañados (como después de una lesión, cuando el cuerpo necesita regenerar los músculos o la piel).

En cuanto a los músculos, además de ser formados por proteínas, también tienen la capacidad de sintetizar algunos aminoácidos, como la glutamina. En otras palabras, generan un ciclo de creación y consumo que mantiene el equilibrio del cuerpo.

Aproximadamente 80% de la glutamina disponible en el cuerpo es producida en los músculos. El resto proviene de otros órganos, como los pulmones, el hígado o los riñones.

Los aminoácidos se pueden clasificar en esenciales; aquellos que deben ser obtenidos por medio de la alimentación, o no esenciales; los que el cuerpo es capaz de sintetizar por cuenta propia, como la glutamina.

Una persona saludable, con una alimentación rica en proteínas -que incluye carnes magras, peces, huevos, lácteos, legumbres (como los frijoles y lentejas) y oleaginosas (como nueces y almendras)- y con una buena constitución muscular, es capaz de producir naturalmente una cantidad adecuada de glutamina sin la necesidad de suplementos.

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