Luego de una década de trabajos y demoras, y una inversión de 2.000 millones de dólares, el municipio capitalino iniciará la operación comercial del nuevo sistema de transporte masivo.
Es la «obra más compleja en arquitectura que se inaugurará en el 2023 en América Latina. Eso no sólo tiene que ver con la magnitud de la obra, también tiene que ver con el tipo de infraestructura y la topografía de Quito», dice Víctor Hugo Villacrés, gerente de la empresa Metro, durante un recorrido con la AFP.
Agrega que el moderno sistema de electromovilidad convertirá a Quito en una «ciudad más amigable en términos ambientales», pues se estima que reducirá anualmente 58.000 toneladas de CO2 en el aire.
La capital emite al año siete millones de toneladas de CO2. Un 40% es producto del transporte motorizado, según la secretaría municipal de Ambiente.
La parte más difícil de la construcción, asegura Villacrés, fue la estación de San Francisco, que está a mayor profundidad (30 metros) y la única de las 15 paradas ubicada en pleno casco colonial, que se levanta sobre un terreno irregular con quebradas y es parte del Patrimonio Cultural de la Humanidad.
En total, 107.695 piedras de la plaza de la iglesia franciscana, erigida en 1537, fueron retiradas por casi dos años para las obras
Con información de France 24.









