El arroz es uno de los alimentos más consumidos del planeta y es el más básico de alrededor de la mitad de la población mundial, pero «este posee un orden nutricional con muchos beneficios» según la nutricionista brasileña Edvânia Soare en una entrevista a un medio digital.

La nutricionista destacó que existen varios tipos de arroz y su consumo varía según las regiones del planeta. Pero las diferencias entre los tipos van más allá de la geografía: también tienen particularidades en términos de valor nutritivo; «del más rico en nutrientes. En este orden, sería: arroz integral (el más nutritivo), el arroz blanco, el arroz vaporizado, el arroz arborio y el arroz japonés (gohan)».
Esto se debe a que cuanto más integral es el arroz, más fibra y nutrientes tiene. Al fin y al cabo, pasa por menos procesos y mantiene el grano intacto. Así, “el integral es la mejor opción para quienes buscan un grano muy nutritivo para el consumo diario, ya que contiene vitaminas del grupo B, minerales como el manganeso y el magnesio, además de una gran cantidad de fibra”, manifestó des Soares.
¿Es bueno el arroz blanco?
El arroz blanco es el más popular de todos los tipos y, por tanto, el más consumido en la vida cotidiana de las personas. Como tiene menos fibra y minerales y más almidón (amilosa) que el arroz integral, acaba liberando más azúcar en el organismo cuando se digiere. Por ello, es común que se lo considere un “villanô” en la dieta de quienes buscan una alimentación más sana. Pero esto es un mito, explica la nutricionista.

“El consumo diario de arroz blanco no es malo. Pero depende de los alimentos que se combinen con él en cada comida para equilibrar las vitaminas, minerales y fibra ingeridos y no elevar el índice glucémico. Así se crea una dieta armoniosa sin riesgö de aumento de peso ni peligrö para los diabéticos o prediabéticos”, explicó la nutricionista brasileña.
La especialista subrayó que este producto (incluidas las variedades arborio y japonés, que tienen un alto contenido en almidón y un índice glucémico más alto que los demás) no es un carbohidrato malo, sino lo contrario.
Con información de: Medios Internacionales









