Este viernes, Samuel Moscatel se despidió oficialmente de la gerencia de Caribes de Anzoátegui, y con su marcha llega a su fin un ciclo que dejó en las arcas de la organización oriental cuatro títulos y siete finales en 14 años; que fueron en los que el mencionado ejecutivo se mantuvo en su cargo.

Su mandato será recordado como el que puso a la “tribu” en el mapa de la LVBP, con una fanaticada que creció a la par de un núcleo de jugadores criollos que dejó en alto el nombre de Caribes y revirtió la realidad de una divisa que en sus inicios no se le asociaba con la palabra “éxito”.

La afición oriental ya veía bastante lejos aquella participación en la Gran Final de la 2003-04, donde se quedaron cortos ante los Tigres de Aragua, que bajo el mando de Buddy Bailey comenzaban a construir su gloriosa dinastía.

Llegó el primer título… Y tenía que ser ante Tigres

Ahora bien, los azares del beisbol quisieron que Caribes se volviera a ver las caras con los Tigres de una Dinastía ya consagrada y que ya estaba por llegar a su fin. Sin embargo, esta vez fue el conjunto oriental quién se impusó en el máximo de siete juegos, ganando no solo su primer título, sino convirtiéndose en la séptima franquicia en inscribir su nombre en el palmarés de la LVBP.

En ese punto comenzó el éxito para unos Caribes que lograron instalarse en la instancia decisiva dos zafras después y protagonizaron junto a Navegantes del Magallanes dos muy buenas finales que dejaron gallardetes para cada bando.

La “tribu”; con Moscatel acaudillado en las oficinas, logró consolidar una respetable base criolla con Niuman Romero, Alexi Amarista, Gorkys Hernández, los hermanos Arcia (Oswaldo y Orlando), Avisaíl García y Eduardo Escobar, todos ellos bajo la dirigencia de Omar López, que sumó dos campeonatos en la LVBP (2014-15 ante Magallanes y 2017-18 ante Cardenales).

Con información de: El líder. 

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