Las autoridades estadounidenses reconocen que su país se ha convertido en líder de las penalizaciones contra el resto de los Estados. Sin embargo, la eficacia de ese método utilizado por Washington para extender su dominio y mantener bajo control el mundo entero parece generar serias dudas entre sus propios expertos.
«En la actualidad, Estados Unidos impone tres veces más sanciones que cualquier otro país u organismo internacional, y aplica algún tipo de sanción financiera a personas, propiedades u organizaciones en un tercio de todas las naciones», señala un reciente artículo de The Washington Post.

Esas medidas punitivas «se han convertido en un armä casi por reflejo en la güerra económica perpetua, y su exceso de uso es reconocido en los niveles más altos del gobierno. Pero los presidentes estadounidenses encuentran esa herramienta cada vez más irresistible», sostiene el periódico.
La otra cara de la moneda
Cuando EEUU se arroga el derecho a penalizar a un determinado país, su objetivo se centra en aislarlo del sistema financiero occidental. No obstante, hay una serie de factores que no dejan de apuntalar la desconfianza acerca de su verdadero impacto. En ese sentido, «la alarma por el aumento de las sanciones» ha obligado a algunos altos funcionarios de la Administración Biden a advertir al presidente que el uso desmesurado de las penalizaciones económicas «corre el riesgo de hacer que la herramienta pierda valor».
Con información de Actualidad.RT.com









