Los cuatro polizones que iban en un buque de carga no sabían dónde estaban cuando fueron recibidos por agentes de la policía federal el mes pasado en un puerto brasileño.

Cuando les dijeron que habían desembarcado en Brasil, se quedaron atónitos.Se subieron al barco cuando estaba atracado a 5000 kilómetros de distancia, en Lagos, la ciudad más poblada de Nigeria, en África Occidental.

No sabían adónde se dirigían, pero no les importaba. Dijeron que no tenían trabajo y estaban desesperados, por lo que querían ir a cualquier lugar que pudiera ofrecerles mejores perspectivas.

Después de remar hasta la embarcación, llamada Ken Wave, se metieron en un espacio insólito: la abertura de dos metros por dos metros donde está el timón.

Según relataron a The New York Times, pasaron 14 días cruzando el océano Atlántico apoyándose en el frío metal, aterrorizados por la posibilidad de caer en las agitadas aguas que tenían a sus pies.

A veces veían tiburones.“Estábamos tan asustados que viajamos rezando”, dijo uno de los hombres, Roman Ebimene Friday.

Al noveno día se quedaron sin agua ni comida. “Lamíamos pasta de dientes y bebíamos agua de mar solo para tener fuerzas”, dijo Friday en una entrevista telefónica desde un refugio de São Paulo, Brasil, donde estaba.

“Cuando les dijimos que éramos la policía federal de Brasil, pusieron cara de ‘¿qué?, ¿estamos en Brasil?’”, dijo Rogerio Lages, jefe de la división marítima de la policía federal en el estado de Espírito Santo, donde atracó el barco.

Según las autoridades brasileñas, dos pidieron ser devueltos a Nigeria, pero Friday y el cuarto polizón, Thankgod Opemipo Matthew Yeye, decidieron quedarse y han solicitado refugio.

Con información de New York Time

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