Según recientes investigaciones, la edad ideal para mudarse solo no es a los 18 ni a los 30 años… ¡sino entre los 20 y 25 años! En este rango de edad, las personas alcanzan una mayor autonomía emocional y económica, lo que les permite tomar las riendas de su vida de manera más madura.
¿Por qué esta edad? Los estudios psicológicos revelan que el desarrollo cerebral y emocional sigue hasta los 25 años, lo que da la madurez necesaria para vivir solos y afrontar los desafíos de la independencia.
Mudarse solo entre los 20 y 25 años permite a las personas:
- Desarrollar su independencia emocional: aprender a manejar sus emociones y tomar decisiones por sí mismos.
- Afianzar su autonomía económica: gestionar sus finanzas y responsabilidades económicas.
- Crecer como individuo: descubrir sus intereses, pasiones y metas en la vida.
Varias teorías reafirman esto, además, existen estudios sobre el desarrollo de la autonomía en la juventud, como los de Jean Piaget y Lev Vygotsky, en los que se afirma que la transición de la dependencia hacia la autonomía es fundamental durante esta etapa. Piaget hablaba sobre el desarrollo cognitivo en la adolescencia y adultez temprana, lo que incluye el proceso de toma de decisiones y resolución de problemas.
De igual manera, es importante tener en cuenta que poder independizarse depende de varios factores además de la edad. Por ejemplo, la situación económica es crucial, ya que tener una residencia propia implica pagar expensas, impuestos, servicios y, en algunos casos, alquileres.
Con información de Ámbito









