La decisión de la Superintendencia Financiera en febrero estuvo alineada con las expectativas del mercado y las políticas del Banco de la República, que optó por mantener las tasas de interés en 9,5%. Este ajuste refleja una reacción calculada ante las condiciones económicas actuales, brindando estabilidad en un contexto financiero cambiante.
Expertos como Diego Palencia señalan que la disminución en la velocidad de la caída de la tasa de usura responde a factores como el aumento de la morosidad y la restricción del crédito. Además, cambios metodológicos en el cálculo de la tasa, implementados desde agosto de 2023, han influido en los recientes ajustes. Estos incluyen la transición de un promedio simple a uno ponderado en las diferentes modalidades de crédito.
Por último, se observa que factores estacionales impactan en las tasas: en enero tienden a bajar debido al aumento de desembolsos en créditos comerciales con tasas más bajas, mientras que en febrero suben porque dichos desembolsos disminuyen, modificando la ponderación de estas tasas. Estas dinámicas destacan la complejidad y sensibilidad del sistema financiero a diversos factores económicos y metodológicos.
Información de: Diario La República









