El iceberg más grande y antiguo del mundo, con una superficie de 80 kilómetros de longitud y un peso cercano a las 1.000 millones de toneladas, conocido como A23a, se detuvo el pasado sábado a 70 kilómetros de la isla Georgia del Sur, parte del archipiélago que pertenece a la provincia argentina de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur y está ocupado por el Reino Unido.
El avance del témpano de hielo era observado con atención desde 2020, cuando comenzó a dirigirse hacia el norte desde la Antártida, impulsado por las fuertes corrientes oceánicas. Su trayecto indicaba la posibilidad de que impactara directamente contra la isla y afectara su ecosistema.
De acuerdo al Instituto Nacional de Investigación Británico, la posición actual del A23a reduciría los riesgos para el ecosistema de Georgia del Sur.
El investigador Meijers explicó que el derretimiento del glaciar podría aumentar la disponibilidad de alimentos para los animales locales. “Los nutrientes removidos por el encallamiento (del iceberg) y por su derretimiento pueden aumentar la disponibilidad de alimentos para todo el ecosistema regional”, comunicó el oceanógrafo.
Si bien no es posible precisar el trayecto futuro del impactante iceberg, los especialistas creen que el aumento de temperatura de las aguas, la acción de las olas y las mareas provocarán que la enorme masa se fraccione en fragmentos más pequeños para finalmente derretirse.
Con información de La Vanguardia









