“¿Cómo prepararse para un corte de energía?”, se lee en la publicación de Facebook de la Junta de Rescate de Estonia, la agencia de defensa civil del país. La imagen muestra a una mujer joven sosteniendo un banco de energía sobre una mesa llena de botellas de agua, una linterna y otros suministros de emergencia.

Estonia, junto con otros Estados bálticos como Letonia y Lituania, está contando los días para finalmente librarse de uno de los últimos vestigios de 50 años de ocupación soviética: una red eléctrica controlada por Rusia.

Preparar a la población para lo que la mayoría ve como el escenario improbable de cortes de energía es la etapa final de un proyecto que lleva años. “Todo debería fluir sin problemas”, se lee en la publicación de la junta de rescate, “pero pueden surgir situaciones inesperadas… ya sea por las acciones de nuestro vecino hostil del Este, condiciones climáticas inesperadas o fallas técnicas”.

“Esos riesgos son en realidad bastante bajos en este momento”, dijo a CNN Vootele Päi, asesor del Ministerio del Interior de Estonia, y agregó que, de todos modos, están tomando previsiones para todas las posibilidades.

Los países bálticos se han estado preparando para este momento durante casi las dos décadas desde que se unieron a la Unión Europea y la OTAN, en 2004. Han renovado la infraestructura existente y construido nuevas líneas eléctricas, incluidos varios cables submarinos a Finlandia y Suecia y un enlace terrestre crucial a la red europea continental, la línea LitPol que une Lituania y Polonia.

Eso significó que solo unos meses después de que Rusia lanzara su invasión a gran escala de Ucrania, en 2022, los tres países pudieran dejar de comprar electricidad a Moscú.

Pero Rusia todavía tenía el control total del funcionamiento de la red, equilibrando la oferta y la demanda y manteniendo la frecuencia, dijo Susanne Nies, directora de Proyectos en el instituto alemán de investigación energética Helmholtz-Zentrum. Y, en otro vestigio de la época soviética, todavía brindaba estos servicios de forma gratuita.

“El gran riesgo era que los países bálticos, en el contexto de la guerra de Ucrania, se encontraran en una situación en la que Rusia, de un segundo a otro, simplemente dijera ‘Basta. Ya no los ayudamos’”

¿Qué opinas de esto?