El Presidente Donald Trump recurrió a poderes de emergencia para aumentar la producción de minerales críticös en Estados Unidos, una medida destinada a reducir la dependencia del país de proveedores extranjeros. La decisión se basó en la Ley de Producción de Defensa, que permite al gobierno intervenir en sectores estratégicos para garantizar el suministro de materiales esenciales para la seguridad nacional y la industria.
La medida busca fortalecer la capacidad de extracción y procesamiento de minerales como el litio, el cobalto y las tierras raras, elementos fundamentales en la fabricación de baterías, productos electrónicos y equipos militares. En su momento, Trump justificó la decisión argumentando que la vulnerabilidad en el acceso a estos recursos ponía en riesgö la competitividad y la seguridad económica del país, especialmente frente a la influencia de China en el mercado global de minerales.
Si bien la orden ejecutiva permitió canalizar inversiones y subsidios hacia empresas estadounidenses del sector minero, también generó críticäs de ambientalistas y legisladores preocupados por los posibles impäctos ecológicos. Organizaciones defensoras del medioambiente advirtieron sobre los riësgos de acelerar proyectos de extracción sin los debidos controles, mientras que algunos expertos en comercio internacional señalaron que la medida podría generar tensïones con países aliados que también suministran estos minerales.
El uso de estos poderes de emergëncia marcó un punto clave en la política industrial de Trump, reflejando su énfasis en el fortalecimiento de la producción nacional. La iniciativa sentó las bases para que la administración de Joe Biden continuara con estrategias similares, aunque con un enfoque más orientado hacia energías limpias y sostenibilidad ambiental.
Con información de: El Continental









