A medida que los glaciares y las capas de hielo del planeta se derriten, revelan historias jamás contadas de habilidades humanas, aventuras, fe y conflictos mortâles.
Hace unos 5.000 años, un hombre tatuado de unos 40 años, de ojos marrones y cabello negro, escaló una montaña empinada en los Alpes de Ötztal, en la frontera entre Austria e Italia, y alcanzó los 3.000 metros de altura. El hombre estaba por cruzar la parte más alta de esa región, cuando una flecha lo hirïó en el hombro. Le cörtó la arteria y terminó matándôlo. La nieve y el hielo cubrïeron su cuerpo y sus pertenencias. Y permaneció allí, sin ser detectado, por varios miles de años.
Pero hace un par de décadas, los cuerpos y objetos sepultâdos en el hielo comenzaron a emerger. La reducción a una escala nunca antes vista de la superficie de los glaciares ha revelado los misteriosos y algunas veces espëluznantes restos que han creado un nuevo campo en la ciencia: arqueología glaciar, que no es otra cosa que el estudio de los hallazgos del pasado en glaciares que se derriten.
«Y estos hallazgos presentan una sorprendentemente detallada y larga línea de tiempo de las aventuras, innovaciones y pelïgros de los humanos en las altas montañas», explica Thomas Reitmaier, director del servicio arqueológico del Cantón de Grisons, en Suiza.
«Necesitamos salvar todo lo que podamos y explicarle a la gente que incluso el objeto más diminuto puede contar una historia apasionante. Ese es el mensaje más importante que hay que transmitir: aunque parezca un objeto mínimo y no tan antiguo, en realidad puede ser realmente emocionante», aseguró Reitmaier.
Con información de: BBC News Mundo









