La alimentación que seguimos durante la mediana edad determinará el tipo de vejez a la que llegaremos. Una alimentación rica en frutas, verduras, cereales integrales, frutos secos, legumbres y productos lácteos bajos en grasa se asoció a una mejor salud física y mental en la vejez, mientras que una mayor ingesta de grasas trans, sodio, bebidas azucaradas y carnes rojas o procesadas, se asoció con una peor salud o incluso la muërte.
La dieta es el principal factor de rïesgo conductual de muërte y enfermêdades crónïcas a nivel mundial, y es el segundo factor de rïesgo (después del tabâco) en adultos mayores. Comprender la relación entre la dieta y el envejecimiento saludable es importante, especialmente en un mundo que envejece a marchas forzadas.
El presente estudio no tuvo en cuenta el momento de ingesta ni si los participantes realizaban ayuno intermitente. Guasch reconoce que no solo importa qué comemos, sino cuándo lo hacemos. Los investigadores definieron el envejecimiento saludable como sobrevivir hasta los 70 años sin la presencia de once enfermêdades crónicas importantes y sin deterioro de la función cognitiva, la función física o la salud mental.
Una mejor adherencia a ocho dietas específicas se asoció con una mayor probabilidad de un envejecimiento saludable. Entre estas estaba la dieta mediterránea, una de base vegetal, otra antiinflamatoria y una pensada específicamente para bajar la hipertensión. “Lo que nos dice esto es que no hay una sola forma de comer saludable”, explica Guasch, “y que es importante que esta dieta se pueda adaptar cultural y socialmente al contexto de quien la adopte.
Sin embargo, algo que también deja bastante claro el estudio es que no es fácil hacerlo. Se da la paradoja de que, cuantas más evidencias tenemos de que la comida ultraprocesada está arrasando con nuestra salud, más la consumimos. Esto produce un intenso efecto en nuestro cerebro, algunos investigadores aseguran que tienen una capacidad adictiva. Así que no importa lo contundentes que sean las conclusiones de estos estudios. No hay ningún papel que pueda competir con el sabor de una burguer o una pizza con extra de queso. Sabemos que no son sanas, pero queremos más.
El presente estudio subraya la posibilidad no tanto de aumentar la esperanza de vida, como su calidad. Y recuerda que las acciones que hagamos en el presente tendrán sus consecuencias en el futuro. Pero, cuándo deberíamos empezar a cuidar nuestra dieta para notar un efecto en la vejez. La respuesta corta es: cuanto antes.
Con información de: El País









