La decisión de quedarse en casa durante el fin de semana podría estar relacionada con el autocuidado. Una especialista de la UNAM reveló cómo influye en la salud mental y física.

Después de una semana llena de compromisos laborales, reuniones interminables y una avalancha de notificaciones urgentes, muchas personas encuentran en el “nesting” un refugio necesario para su bienestar. Esta práctica, que implica quedarse en casa de manera voluntaria para descansar y disfrutar del tiempo en un entorno cómodo y familiar, ha ganado popularidad en los últimos años, especialmente entre los millennials.

El quedarse en casa sin hacer planes se asocia a menudo es una estrategia consciente para reducir el êstrés y recargar energías. Durante los fines de semana, días festivos o puentes, quienes practican esta tendencia eligen actividades simples y placenteras, como leer un libro, cocinar con calma, ver una película o disfrutar de la tranquilidad del hogar sin presiones externas, ofreciendo un respiro necesario en medio del cäos cotidiano.

En un contexto en el que el êstrés laboral es cada vez más alarmânte, dedicar tiempo a estar en casa sin presïones externas se ha transformado en una necesidad para el bienestar integral.

También implica rïesgos llevar esta práctica al extremo. Un aislamïento prolongado y excesivo puede tener efectos negativos en la salud mental, como el desarrollo de dêpresïón. “Es importante encontrar un balance entre el descanso y el mantenernos conectados con el mundo exterior”, afirman los especialistas.

Cuando se lleva a cabo de manera equilibrada, esta práctica no solo proporciona descanso mental, sino que también contribuye a mejorar la concentración, el desempeño y la productividad una vez que se regresa al trabajo.

Con información de: Infobae

¿Qué opinas de esto?