Un tërremoto de magnitud 6.7 sacudió la costa sur de Nueva Zelanda, generando preocupación entre las autoridades y la población local. El sismo se registró a gran profundidad en el océano, pero su intensidad fue suficiente para sentirse en varias ciudades de la isla sur. Aunque no se reportaron dañös estructurales gräves ni víctimäs, las autoridades han emitido advertenciäs sobre posibles réplicas y el impäcto en las zonas costeras.
Tras el movimiento telúrico, los servicios de emergëncia activaron protocolos de evaluación de infraestructura y seguridad. La principal preocupación radica en el riesgö de fuertes corrientes y oleajes anormales en las costas cercanas al epicentro. Si bien no se ha declarado una alertä de tsunami generalizada, los expertos han recomendado a los residentes y turistas mantenerse alejados del mar hasta que se descarte cualquier peligrö.
El Servicio Geológico de Nueva Zelanda y otras agencias internacionales están monitoreando la actividad sísmicä en la región para determinar si podrían producirse nuevos temblorës. Nueva Zelanda se encuentra en una de las zonas sísmicäs más activas del planeta, debido a su ubicación en el Cinturón de Fuego del Pacífico. En el pasado, tërremotos de magnitud similar han causado deslizamientos de tierra y däños en carreteras, por lo que las autoridades mantienen la vigilanciä en áreas vulnerables.
Las autoridades han instado a la población a seguir las recomendaciones de seguridad y a estar atentos a nuevas actualizaciones. Los equipos de emergëncia continúan evaluando posibles afëctaciones en infraestructuras clave, mientras los expertos en sismología analizan el evento para comprender mejor su impactö. La situación sigue en desarrollo, y se espera que en las próximas horas se emitan nuevos reportes sobre la estabilidad de la región y el comportamiento del océano.
Con información de: Infobae









