Algunos venecianos no están convencidos de que la cuota de turismo de 5 euros o las multas asociadas, si no se paga la entrada, tengan un impacto positivo en la vida de los residentes locales.
Los visitantes de Venecia que no paguen la entrada al centro histórico se enfrentarán a multas a partir de 10 veces el precio de la entrada, que es de 5 euros.

A partir de este año, los turistas tendrán que pagar para entrar en la ciudad lagunar, una medida que las autoridades han introducido para reprimir el turismo excesivo.

La tasa se aplicará 29 días entre abril y mediados de julio a modo de prueba piloto.
«Tenemos que salvaguardar los espacios de los residentes, por supuesto, y tenemos que desincentivar la llegada de excursionistas en días concretos».
Las autoridades han evitado calificar la tasa de impuesto y han restado importancia a la posibilidad de esperas para entrar en la ciudad, subrayando que no habrá torniquetes ni barreras físicas.

Venecia lleva mucho tiempo sufriendo la presión del turismo excesivo, pero las autoridades afirman que las estimaciones previas a la pandemia, que oscilaban entre 25 y 30 millones de visitantes al año, no son fiables y que el proyecto piloto también pretende arrojar cifras más exactas.

Los venecianos no están seguros de que tenga impacto
Pero algunos lugareños no están convencidos de que la tasa de entrada o las multas asociadas vayan a tener un impacto real en la ciudad.

«Deberían explicar a dónde irán a parar todos estos ingresos», afirma Nicola Ussardi, residente en Venecia. «Porque sí deberían arreglar las miles y miles de casas abandonadas que tenemos en esta ciudad. Pero no será así, los residentes siguen abandonando la ciudad, la ciudad se está vaciando y en esta ciudad sólo estamos aumentando el turismo.»

Con información de Euronews

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