Las criptomonedas siguen generando cambios profundos en la economía y la regulación global. En América, tres países muestran realidades muy diferentes: Estados Unidos flexibiliza su marco regulador bajo el segundo mandato de Donald Trump, Argentina lidera la adopción cripto en Latinoamérica y El Salvador, tras haber sido pionero en hacer del bitcoin una moneda de curso legal, afronta un retroceso en su apuesta digital.
Bajo la nueva administración de Donald Trump, Estados Unidos ha cambiado radicalmente su postura sobre las criptomonedas. Trump ha prometido convertir al país en un centro global de divisas digitales, dejando atrás la política de restricciones de su predecesor, Joe Biden.
Su equipo ha impulsado una «reserva estratégica» de criptoactivos y ha colocado a Mark Uyeda al frente de la Comisión de Mercado y Valores (SEC), organismo que ha comenzado a revertir las regulaciones más estrictas del pasado.
Venezuela es el segundo país latinoamericano en adopción de criptoactivos. Aunque según Chainalysis, una plataforma de datos de blockchain, los ciudadanos recurren a ellos para resguardar su economía.
Con información de Banca y Negocios









