La mayoría de las granjas camaroneras de Venezuela están situadas en la orilla oriental del Lago de Maracaibo.
La producción también se está volviendo más intensiva, con granjas que cultivan entre 50.000 y 300.000 camarones por hectárea, dijo Arnaldo Figueredo, director ejecutivo de la Sociedad Venezolana de Acuicultura.
Mientras tanto, se ha reducido el tiempo necesario para que los ejemplares alcancen la madurez.
«Antes, el ciclo de engorde era más largo, entre cuatro y cinco meses, pero ahora, para tratar de acelerar la producción y detectar cualquier problema, se utiliza un ciclo más corto: un ciclo de pre-cría y otro de engorde, que suelen durar dos meses y medio cada uno», explicó Figueredo.
Los cambios en la producción y la mejora de la gestión del agua en los procesos de pre-cría y cría han contribuido a que la industria deje de verter efluentes contaminantes al Lago de Maracaibo, al tiempo que se conservan los ecosistemas de manglares de la región.
Once empresas camaroneras venezolanas están certificadas por el Aquaculture Stewardship Council (ASC), uno de los principales organismos mundiales de certificación del sector, que evalúa a las empresas en función del bienestar de los trabajadores, la implicación de la comunidad, la eficiencia de los recursos y la responsabilidad medioambiental.
El biólogo marino Robert Tenia, jefe de producción entre 2018 y 2022 de Inmarlaca, la mayor camaronera de Venezuela vio cuatro visitas de certificadores. «Comprobaron las condiciones de trabajo, dónde dormían los trabajadores, cómo eran los comedores, el estado de los manglares circundantes, los filtros de reposición de agua y que no hubiera fugas de animales de las piscinas a zonas naturales», explica a Mongabay, un portal especializado en ecología y sostenibilidad.
Cuando Tenia se jubiló, en octubre de 2022, Inmarlaca estaba aplicando un protocolo de plantación de manglares y evaluación de aves migratorias, de forma similar a uno de sus competidores, Camalago.
Camarones: un valor económico insospechado
En 2023, el camarón representó el sexto mayor volumen de exportación de productos básicos de Venezuela por valor, con 214 millones de dólares.
Los principales destinos fueron Holanda, Francia y España, aunque el mercado de mayor crecimiento es China; las exportaciones a ese país pasaron de 15,6 millones de dólares en 2021 a 32,8 millones en 2022.
El economista Asdrúbal Oliveros, presidente de Ecoanalítica, destacó en su cuenta de la red social X que el sector camaronero se ha convertido en un área clave para la economía venezolana «y un oferente relevante en el mercado de divisas«.
Los cambios de sostenibilidad y productividad de la industria han abierto nuevos mercados internacionales.Según Fernando Villamizar, presidente de la Asociación de Productores de Camarón del Occidente (Asoproco), la industria tiene la vista puesta en Asia, Oriente Medio y Rusia, donde apunta a un potencial de crecimiento masivo.
Villamizar dijo a Mongabay que en 2024 Venezuela produciría 60.000 toneladas métricas de camarón, un 50% más que en 2023.
Este aumento de la producción situaría a Venezuela entre los 10 principales exportadores de camarón del mundo.
Según Villamizar, la producción final de 2024 podría ser de unas 100.000 toneladas métricas, una meta alcanzable, dado que en enero hubo un aumento de 12% en la producción con respecto al año anterior.
Con información de Banca y Negocios









