Yvon Chouinard, que nació en 1938 es caso excepcional dentro de los «multimillonarios» del mundo.

Siempre tuvo pasión por escalar montañas, así que a los 15 años aprendió el oficio de herrero de forma autodidacta para fabricar su propio equipo, sus amigos miraban lo que él usaba y le pedían que les hiciera los mismos productos. Ahí nació la semilla de lo que en 1973 se convertiría en su empresa: Patagonia.

Hay que mencionar que Yvon fue un hippie determinado, y que nunca planeó ser empresario, de hecho, en su autobiografía él dice que miraba a los empresarios como los villanos del mundo. Pero cuando se dio cuenta que su empresa tomó fuerza decidió imprimir esa consciencia contracultura y decidió hacer de su empresa algo diferente.

Decidió desde un principio, en los 80 donar el 1% de las ganancias de su empresa a organizaciones medioambientales. En los 90 contrató una consultora para que le dijera dónde puede estar haciendo daño su empresa y detectó que lo hacía con el algodón, por eso decidió solo tener algodón extraído por métodos orgánicos. En 1996 su centro de distribución se convirtió en un edificio autosuficiente gracias a sus paneles solares.

En los 2.000 comenzó a tener guarderías en su empresa para que sus empleados pudieran dejar a sus hijos ahí. En 2016 donó todas las ganancias producidas por el Black Friday.

Y en el 2022, como última decisión… decidió donar toda su empresa a un fondo fiduciario que se encargará de distribuir los 100 millones de dólares en ganancias que deja cada año para destinarlo al cuidado del planeta.Un empresario diferente a todos, que despierta el amor y el odio de distintos sectores.

Con información de Lcsolarte

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