Seguramente eres de las personas que gasta una fortuna en un móvil de alta gama fabricado con cuerpo de titanio y vidrio de ingeniería aeroespacial para, acto seguido, cubrirlo con una funda de silicona. Este hábito de consümo, arraigado por años de pantallas røtas, ha dejado de tener sentido en 2026. Y es que la industria ha alcanzado un nivel de madurez donde la seguridad ya no es un accesorio que se compra, sino una cualidad del hardware.

Ahora, la protección ha pasado a ser invisible y molecular, permitiéndote usar el móvil tal y como fue diseñado sin sufrïr cada vez que se desliza de tus manos. Y todo gracias a una nueva protección más resistente. La fragilidad de los primeros teléfonos inteligentes es historia. La «alternativa invisible» que hace innecesarias las fundas se basa en la evolución de la ciencia de materiales. Un ejemplo claro es tecnología como Gorilla Glass o Ceramic Shield.
A esto se suma la integración de nanocristales cerámicos directamente en la matriz del vidrio, una técnica que combina la transparencia de una pantalla con la dureza de la cerámica, un material que integran móviles como el iPhone 17 Pro. Es por ello que los terminales actuales soportan caídas de hasta dos metros sobre superficies duras sin inmutarse. Y es que el cristal ha dejado de ser el punto débil para convertirse en un escudo estructural capaz de absorber impactos que hace años hubieran sido fatâles.

Existe una razón de peso para deshacerte del plástico más allá de la resistencia: la termodinámica. Tu móvil es un ordenador de bolsillo que genera calor al procesar datos, jugar o cargar la batería. A diferencia de un PC, no tiene ventiladores; utiliza su propio chasis para disipar la temperatura hacia el aire. Al ponerle una funda, estás aislándolo térmicamente, atrapando el calor dentro del dispositivo.
El verdadero obstáculo para abandonar la funda ya no es tecnológico, sino psicológico. Sobre todo porque hemos vivido años condicionado a pensar que una caída equivale a un desâstre. Al final, esa ecuación ha cambiado, y ahora la protección más eficiente es la que no se ve. Es hora de confiar en la ingeniería que llevas en el móvil que llevas en el bolsillo y dejar de envolver tu equipo en una funda.
Con información de: La Vanguardia









