Un método casero ha comenzado a ganar popularidad por su sencillez y utilidad: licuar cáscaras de zanahoria con bicarbonato de sodio. Lo que normalmente termina en la basura ahora se transforma en una alternativa práctica para la limpieza del hogar, alineada con el ahorro y el cuidado del ambiente.
La mezcla consiste en aprovechar la fibra natural de la cáscara de zanahoria junto con las propiedades del bicarbonato, conocido por su capacidad para limpiar, desodorizar y eliminar residuos. Al combinarse, se obtiene una pasta con un efecto ligeramente abrasivo que ayuda a remover suciedad sin necesidad de productos químicos agresivos.
Uno de sus principales usos es como limpiador multiuso. Puede aplicarse en ollas, sartenes, mesadas o fregaderos para retirar grasa y restos de comida. También se utiliza para limpiar tablas de cortar y superficies de cocina, ya que contribuye a eliminar olores persistentes en materiales como plástico o madera.
Además, esta preparación funciona como neutralizador de olores, especialmente en recipientes que suelen retener aromas fuertes. El bicarbonato actúa directamente sobre las partículas responsables del mal olor, mientras la zanahoria aporta un componente natural.
Otro aspecto que ha impulsado su popularidad es su enfoque ecológico. Reutilizar las cáscaras reduce los residuos orgánicos y permite sustituir productos industriales, lo que lo convierte en una opción económica y más amigable con el ambiente.
La preparación es simple: basta con lavar bien las cáscaras, licuarlas con un poco de agua y añadir bicarbonato hasta formar una pasta. Sin embargo, se recomienda usarla con moderación en superficies delicadas, ya que su efecto abrasivo, aunque suave, podría afectar ciertos acabados con el uso frecuente.
En definitiva, este truco casero demuestra cómo elementos cotidianos pueden convertirse en soluciones útiles, combinando limpieza, ahorro y sostenibilidad en un solo paso.
Con información de: Clarín









