Jamie Foxx habló, por primera vez, del misterioso problema de salud que le llevó a ser ingresado en un hospital, sin embargo, todavía no reveló la causa de la complicación médica, pero insistió en que está listo para volver.

El actor de 55 años expresó en sus redes sociales lo que había vivido en sus últimos meses “Pasé por algo por lo que pensé que nunca, nunca pasaría”, dijo el intérprete, también desmintió algunos de los rumores sobre su condición, y afirmó que había bajado “al infierno” y regresó.

Foxx no reveló qué fue la causa de su hospitalización, pero sí por qué había tardado tanto tiempo en hablar. “Sé que mucha gente estaba esperando una actualización,” empezó a relatar el actor, cada vez más emocionado. “Pero para ser sincero, no quería que me vierais así, con tubos por todo mi cuerpo, sin saber si iba a sobrevivir”, continuó.

Sobre todo, expresó su enorme agradecimiento por todo el apoyo que ha recibido, de sus amigos, sus fans y, por supuesto, su familia. En el texto de la publicación escribió: “Mil millones de gracias a todos. Ha sido un camino largo, pero todas las oraciones, la buena gente y Dios me ayudaron”. Además, hizo una mención especial al papel esencial de su familia. Comentó que si no fuera por su hermana Deirdra Dixon, su hija Corinne, junto con un buen equipo médico y su fe, no podría haberlo superado.

Foxx agradeció especialmente la discreción de sus seres queridos durante todo este proceso, pero admitió que esto provocó la propagación de varios rumores sobre su estado de salud mientras estuvo ingresado. “Al estar callado, a veces las cosas se escapan de las manos”, confesó en la publicación. “Algunos dijeron que estaba ciego, que estaba paralizado, pero no lo estoy”.
Con información de El País.

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